En el mundo de la cinematografía, donde la luz y la sombra se convierten en narradores de historias, el mexicano Daniel Blanco destaca como un maestro del arte visual. Con una sensibilidad única para capturar emociones a través del lente, Daniel ha trazado una trayectoria que combina técnica, creatividad y una pasión inquebrantable por contar historias.
En esta entrevista, exploramos sus influencias artísticas y cómo logra transmitir emociones tan profundas con cada encuadre. Desde su visión cinematográfica hasta los desafíos de la industria, Daniel comparte los secretos detrás de su éxito y el compromiso que lo impulsa a seguir creando.
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¿Cómo descubriste tu pasión por la cinematografía y qué te inspiró a especializarte en el ámbito audiovisual y cómo fue ese camino?
Yo crecí en el mundo del cine, rodeado de una familia de cineastas. Mi familia fundó una escuela llamada Centro de Estudios Cinematográficos INDIe (@theindiefilmschool), donde tuve la oportunidad de estudiar y formarme. Desde pequeño, además de estar expuesto a la ingeniería industrial, al cine, a las cámaras y a las ópticas, tuve interés en grabar mis propios cortometrajes. Durante la secundaria, en el taller de fotografía, desarrollé una conexión especial con el laboratorio y el cuarto oscuro. Me fascinaban los procesos fotoquímicos y su relación con la importancia de la imagen en la sociedad actual. Este entorno alimentó mi interés por la fotografía y la cinematografía, que considero la materia prima del séptimo arte, claro sin dejar a un lado un buen guion.
Como Alpha Partner, ¿cómo ha influido la tecnología de Sony en tu proceso creativo?
Yo me acerqué a Sony hace muchos años debido a mi interés particular en la montura E. Como cineasta independiente y cinefotógrafo, buscaba la posibilidad de adaptar diferentes tipos de ópticas, y la montura E de Sony, con su flange distance tan corto, me permitió realizar muchos experimentos en relación a la óptica. Esto nos brinda a los cineastas una mayor capacidad de expresión narrativa y visual.
Tengo una larga historia con Sony y con el programa de Alpha Partners. Gracias a esta colaboración, he tenido la oportunidad de trabajar con toda la línea Alpha y CinemaLine, que han sido fundamentales en mis procesos creativos y profesionales. De entrada, por la flexibilidad que ofrece la montura E, y también por la extraordinaria sensibilidad de los sensores de Sony, reconocidos a nivel mundial por su calidad.
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En mi trabajo, suelo mezclar el día con la noche, realizar “day for night” en cine, o trabajar en esquemas de cine independiente y documental. En grandes producciones utilizamos luz LED y modernas tecnologías de iluminación, que requieren cámaras con alta sensibilidad, y las cámaras CinemaLine y Alpha son perfectas para estos contextos. Además, la posibilidad de intercambiar ópticas entre cámaras de diferentes tamaños y modelos de Sony, desde las más pequeñas para fotografía y vlogging hasta las más grandes de cine, representa una ventaja enorme.
Esta flexibilidad me permite trabajar en documentales, fotografía estilizada, e incluso en espacios de color consistentes, usando las mismas curvas de gama, haciendo foto, video y timelapses. Todo esto apoyado por la avanzada tecnología de Sony, que ofrece soluciones integradas para todas las áreas de la producción audiovisual.
Sinceramente, creo que ninguna otra marca está siquiera cerca de lograr esta integración de modelos, formatos, cámaras y sensores diseñados para la producción audiovisual actual. Estoy orgulloso de formar parte del programa Alpha Partners porque, sin duda, Sony es la mejor compañía en desarrollo tecnológico para el cine y la fotografía.
¿Cuál ha sido el proyecto más desafiante de tu carrera y cómo lo abordaste desde la perspectiva técnica y creativa?
He enfrentado desafíos complejos en todo tipo de proyectos, desde grandes producciones cinematográficas hasta documentales en entornos extremos. Cada uno ha puesto a prueba mis habilidades técnicas y creativas de diferentes maneras.
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En las grandes producciones, como Turno Nocturno, una película de Sony Pictures que se estrena en diciembre de 2024, enfrenté desafíos tecnológicos y logísticos significativos. Tuvimos que recrear un hospital de la década de los setenta, que originalmente fue abandonado en 1985 y estaba completamente destruido. Esto implicó reconstruir varios pisos y diseñar un sistema eléctrico completo controlado por DMX, lo que nos permitió iluminar las escenas de día o de noche en cualquier momento. Utilizamos las cámaras Sony Venice 2 y Sony FX3, aprovechando su doble ISO base, lo que facilitó la combinación de sensibilidades para recrear diferentes condiciones de luz y mantener una profundidad de campo constante. Este proyecto requirió mucha coordinación, pruebas y precisión técnica para superar los retos.
En el ámbito documental, uno de los proyectos más desafiantes fue un rodaje para National Geographic en el Everest. Las condiciones extremas, como las bajas temperaturas, nos obligaron a buscar formas de calentar tanto los equipos como nuestro cuerpo para evitar problemas como el congelamiento de los lentes y mantener la funcionalidad de los dispositivos. Aprendí a prepararme física, mental y técnicamente para enfrentar este entorno hostil. Este documental, que explora los límites del esfuerzo humano y técnico, se estrenará el próximo año en National Geographic.
También he trabajado en documentales submarinos filmados de noche, buscando animales nocturnos. Estos proyectos combinan desafíos técnicos como el buceo, la iluminación subacuática y la filmación en condiciones de oscuridad total. Además, el miedo y la seguridad personal son factores a considerar. En estos casos, las soluciones tecnológicas, como las sensibilidades avanzadas y el enfoque automático de las cámaras Sony, han sido invaluables. Estas herramientas me permiten concentrarme en los aspectos creativos y en encuadrar la toma, mientras minimizo los riesgos físicos en filmaciones extremas.
Estos desafíos han sido grandes oportunidades de aprendizaje y crecimiento profesional, destacando la importancia de la preparación, la tecnología y la capacidad de adaptarse a condiciones adversas.
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¿Tienes algún equipo o lente favorito de Sony para grabar? ¿Por qué?
Personalmente, prefiero los lentes primarios de la línea G Master. No podría decir que tengo un lente favorito porque realmente aprecio muchos de ellos. Para mí, un kit ideal incluiría lentes de 12mm, 18mm, 24mm, 35mm, 50mm, 85mm, 100mm o 135mm, todos con diafragma f/1.4 f/1.8 o f/1.2 Estos lentes destacan no solo por su calidad visual, nitidez y transparencia, sino también por incorporar autofocus, una herramienta que, en mi opinión, revolucionará el cine.
Aunque el autofocus aún no se utiliza ampliamente en la industria cinematográfica debido a los esquemas laborales tradicionales, en mi experiencia personal, lo utilizo con frecuencia, especialmente en documentales, pero también en películas. Por eso, mis favoritos son los lentes de la línea G Master con diafragmas de f/1.4 y f/1.2.
Además, hay lentes zoom de Sony que también valoro mucho, como el 70-200mm f/4 Macro, que me parece increíble. Es muy ligero, ofrece un rango de zoom excelente y tiene capacidad macro, lo cual lo hace perfecto para filmar naturaleza.
En cuanto a cámaras, suelo elegirlas en función de las necesidades del proyecto. Si el proyecto requiere movimiento, eficiencia y ligereza, prefiero la FX3. Para proyectos donde puedo trabajar más estático, utilizando soportes como un dolly o un trípode, prefiero la FX6, la Burano o la Venice, dependiendo del presupuesto disponible.
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Para documentales, muchas veces llevo la FX3 o la FX6 por su versatilidad y portabilidad. Por otro lado, cuando trabajo en proyectos editoriales que requieren tanto video como fotografía, mi elección ideal es la Alpha 1 o la Alpha 1 II, ya que me permiten grabar en 8K con slog3 y Gamut3, y capturar fotos de 50 megapíxeles. Esto es excelente tanto para salidas editoriales como para video, y al ser 8K, puedo hacer recortes en formatos 9:16 y 16:9 sin perder calidad.
En tu experiencia, ¿Qué papel juega la iluminación en la cinematografía y cómo la utilizas para contar historias visualmente?
La luz es la materia prima de la fotografía. Todo gira en torno al control de la luz y la composición. Las cámaras y el equipo suelen pasar a un segundo plano en la formación de un fotógrafo o cinefotógrafo. Lo primero que uno debe dominar es la luz y la composición.
La iluminación, ya sea en estudio, donde tienes control absoluto, o en locación o documental, donde te adaptas a las condiciones disponibles, es fundamental para contar historias visualmente. Es esencial entender la luz, saber observarla como un elemento clave para narrar, porque a través de ella se generan los contrastes, el estilo, el genero cinematográfico, los colores, las formas, el mood y, sobre todo, la emoción y psicología de la escena.
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En la jerarquía de importancia dentro de la construcción visual, la luz ocupa el primer lugar. Solo después de dominar la luz y entender cómo contar historias a través de ella, se debe empezar a preocuparse por los equipos. La luz siempre viene primero; es el alma de la imagen, mientras que los equipos son herramientas que complementan ese conocimiento esencial.
¿Cómo te preparas antes de comenzar un proyecto? ¿Qué aspectos planificas con más detalle?
Lo primero es analizar el guion. El guion lo es todo en el cine. Si no funciona en guion, no funcionará en imágenes. Por eso, el primer paso es entender y trabajar el guion a profundidad. A partir de ahí, se comienza a construir las emociones que este requiere, considerando elementos como las locaciones, el vestuario, el diseño de arte, el elenco, los actores, la luz, los movimientos de cámara, la puesta en escena y la puesta en cámara.
Todo este trabajo converge en la cinematografía, donde la fotografía se convierte en el vehículo para capturar y transmitir lo que el guion plantea. El trabajo de todos en el set pasa por nuestra cámara y lente, lo que nos obliga a tener un conocimiento y control absolutos sobre formas, colores, contrastes y energía concentrada en cada toma.
La preparación comienza desde la preproducción, donde mi rol como cinefotógrafo inicia con reuniones con el departamento de diseño de producción. En estas reuniones discutimos colores, valores, brillos, texturas y vestuarios, porque esas son las superficies sobre las que trabajaremos. A partir de estos elementos, empezamos a “pintar con luz”, asegurando que todo esté alineado con un diseño visual claro.
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Luego viene el diseño de iluminación, tanto desde un aspecto técnico como narrativo, siempre considerando lo que dicta el guion y, por supuesto, los límites del presupuesto. Ser director de fotografía no es solo un trabajo artístico o técnico, también es humano y requiere un profundo conocimiento de la industria.
Una buena preproducción incluye conversaciones con el director para planificar todos los aspectos que estarán frente a la cámara. Después, se desarrolla el diseño narrativo, visual y estilístico de la película. Este diseño, basado en composición, iluminación y otros elementos visuales, ayuda a construir las emociones de cada escena. Plano por plano, escena por escena y secuencia por secuencia, trabajamos para contar la historia según la visión que el director o directora tiene para el proyecto.
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¿Qué consejos le darías a los cineastas emergentes que desean mejorar su técnica de cinematografía?
En mi escuela de cine, INDIe, tenemos una frase que nos mueve y define: “La práctica hace al cineasta.” Este principio es clave para los cineastas emergentes. ¿Qué les recomendaría? Practicar.
La escuela de cine es importante. Aunque hay quienes afirman que todo se puede aprender en YouTube o de manera autodidacta —y es cierto que se puede—, lo realmente valioso de una escuela de cine es la red de contactos y amistades que puedes construir allí. El cine es un trabajo en equipo, y no solo se trata de fotografía o cinematografía. Se necesitan directores, productores, sonidistas, actores, y muchas otras personas que formen parte de esa red colaborativa.
Crecer junto a un grupo de compañeros con las mismas metas y visiones, pero en distintos departamentos, te hará más fuerte. Trabajar con ellos, tanto en sus proyectos como en los tuyos, te brindará práctica, experiencia y un portafolio que abrirá puertas. Levantar tus propios proyectos en solitario es imposible, porque el cine, repito, es un esfuerzo colectivo.
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Además, el cine es una industria que no mide a sus integrantes por diplomas o títulos universitarios, sino por lo que saben y han demostrado hacer. Es una industria que se rige por los saberes y los haberes: ”¿Qué has hecho? ¿Dónde has trabajado? ¿Cómo se vio?” Por eso, es esencial construir una trayectoria con proyectos reales que hablen por ti.
Otro aspecto fundamental es ver mucho cine. Pasa algo curioso en la comunidad cinematográfica: no todos los cineastas son cinéfilos, y tampoco todos los cinéfilos son cineastas. Sin embargo, cuando un cineasta está realmente nutrido por la cinematografía y la historia del cine, eso se nota. Se refleja en su trabajo, en cómo habla desde la experiencia, no solo personal, sino también desde el conocimiento de la historia del cine. Esto te da una visión más amplia de lo que se ha hecho, de lo que no se ha hecho, y de cómo se hacen las cosas. Este conocimiento te permitirá innovar y enriquecer tu propio trabajo.
En resumen, mi consejo es claro: practica tanto como puedas, construye una red de trabajo, y sumérgete en la historia del cine. Al final, la práctica hace al cineasta.
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¿Cómo gestionas los momentos de bloqueo creativo o cuando un proyecto no avanza como esperabas?
En las escuelas de cine solemos hablar mucho sobre cómo gestionar los bloqueos creativos o cuando un proyecto se atasca. Siempre decimos: “El cine se soluciona con cine.”
A menudo nos encontramos con proyectos bloqueados, ya sea por problemas narrativos, técnicos o estéticos, pero siempre volvemos al mismo punto: dirigir o ser cineasta implica resolver problemas. Dirigir una película es, en esencia, encontrar soluciones constantemente. Estas soluciones siempre deben girar en torno a la historia, porque la historia es lo primero, el guion es lo primero.
Además, es fundamental entender qué tipo de proyecto estás desarrollando. Hay proyectos que requieren soluciones más artísticas y otros que necesitan resoluciones más comerciales. Saber para quién está dirigido el proyecto y cuáles son sus objetivos te ayudará a encontrar respuestas adecuadas. Muchas veces, nos creemos los artistas cuando el proyecto necesita soluciones más simples y efectivas. O, por el contrario, aplicamos soluciones básicas a proyectos que podrían tener un enfoque más artístico y enriquecedor.
¿Cómo se enfrentan estos problemas? Con cine. Con conocimiento de causa y preparación. Es ahí donde entra la importancia del estudio del cine y de la historia del cine. Al sumergirte en el estudio, puedes encontrar muchos ejemplos de cómo otros han enfrentado y resuelto situaciones similares. Te das cuenta de cómo se sienten las cosas, cómo se cuentan y cómo se perciben en una sala de cine.
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El bloqueo creativo siempre se soluciona con estudio, análisis y una conexión profunda con el cine como medio. Conocer lo que se ha hecho antes y entender por qué funcionó o no, te da las herramientas para avanzar. El cine siempre tiene las respuestas si lo observamos con atención.
¿Cuál es tu visión a futuro en cuanto a la evolución de la cinematografía?
Creo que, como siempre hemos visto en la historia del cine, este es un arte científico y técnico que está en constante evolución. Su lenguaje y sus posibilidades han avanzado de la mano de las innovaciones tecnológicas: desde la llegada de la imagen en movimiento, el cine sonoro, el cine a color, y el cine en 3D, hasta los efectos visuales y los cambios en los formatos y aspectos relacionados con las nuevas plataformas de entretenimiento y las redes sociales.
El cine y las formas de contar historias evolucionan constantemente, al igual que las audiencias. Sus hábitos de consumo cambian, y con ello las formas y productos que buscan consumir. Entender estos cambios es fundamental para conectar con el público de manera efectiva y seguir innovando en la manera en que contamos historias.
La tecnología que utilizamos para desarrollar estos proyectos sigue cambiando, ofreciendo soluciones cada vez más accesibles y democratizadas para todos. Esto significa que las formas en las que hacemos cine siempre han cambiado y seguirán haciéndolo.
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No debemos temer a herramientas como la inteligencia artificial ni a las transformaciones que trae consigo. En lugar de resistirnos, debemos adaptarnos y aprovechar estas innovaciones. Al final, lo más importante siempre será el guion, la historia. Y mientras más herramientas tengamos para narrar, más amplio y poderoso será nuestro lenguaje visual.
Como siempre digo: la tecnología al servicio de la creatividad.
¿Cómo fue tu experiencia en la pasada ceremonia de los Sony Future Filmmaker Awards y qué consejos le darías a los jóvenes cineastas que están considerando participar?
Mi experiencia en los Sony Future Filmmaker Awards fue increíble, porque descubrí lo que ellos llaman Filmmaker Awards , pero que, desde mi perspectiva, es más como un festival de cine. Los festivales de cine, históricamente, han sido plataformas clave para el lanzamiento de nuevos talentos. Los cineastas trabajan para contar historias en formatos que muchas veces no encajan en redes sociales por ser demasiado largos, pero tampoco en plataformas comerciales o en salas de cine por ser demasiado cortos.
Los festivales de cine son, a menudo, el único espacio donde un cineasta puede compartir piezas cortas, narrativas, documentales, ficciones o incluso animaciones. Sin embargo, estos festivales suelen estar sobresaturados, tienen criterios restrictivos y, en muchos casos, los costos de inscripción pueden ser prohibitivos. Por eso, considero que los Sony Future Filmmaker Awards son una plataforma revolucionaria: es gratuita, abierta a todos y brinda la oportunidad de catapultar tanto a cineastas emergentes como a profesionales ya consolidados.
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Lo que hace a este evento aún más especial es que no limita la participación a aquellos que utilizan equipos Sony. Están premiando y destacando el talento, no los dispositivos con los que se grabaron los proyectos. Este enfoque inclusivo es crucial y demuestra el verdadero compromiso con el desarrollo de la comunidad cinematográfica.
Además, el encuentro tiene lugar en Los Ángeles, la ciudad del cine. Allí, los participantes tienen acceso a clases magistrales, tours por estudios y oportunidades únicas para interactuar con la industria. Es un espacio que nutre tanto a estudiantes como a profesionales a través de la formación y la interacción social.
Mi consejo para los jóvenes cineastas que están considerando participar es que no duden en hacerlo. Este tipo de plataformas son una catapulta de talento y una oportunidad invaluable para proyectarse en la industria. Aprovechen este espacio, no solo para mostrar su trabajo, sino también para aprender, conectarse y crecer como narradores visuales.